Soy un usuario habitual de Twitter, una herramienta a la que en general le reconozco su gran potencial para el networking, ya que facilita seguir y contactar con personas y empresas afines, muy especialmente en lo profesional. No trataré aquí el porqué resulta muy interesante y recomendable estar en Twitter. De ello ya han hablado, con acierto, Fernando Polo y Antonio Andújar en sus respectivos blogs.
En realidad, me centraré en proponer una breve reflexión acerca de lo poderoso que puede resultar Twitter como generador de marca entorno a nuestro nombre personal, y de paso analizar muy brevemente el fenómeno del personal branding frente a las marcas comerciales convencionales. Y es que este servicio de microblogging nos brinda la oportunidad de crearnos, como nunca antes en el entorno web, una marca asociada a nuestro nombre y apellidos (personal brand), con similares valores a los de una marca corporativa (corporate brand).
Un ejemplo claro del buen aprovechamiento de esta herramienta para tal fin lo podemos ver en Daniel Torres Burriel, que mediante un uso intenso de Twitter, ha sabido acercar y compartir su día a día con sus ya cientos de seguidores (followers) y, de paso, consolidar su marca personal (torresburriel) apoyándose a su vez en otras herramientas, y redes sociales, como su blog de temática profesional, sobre usabilidad y arquitectura de información en entorno web.
Marca personal vs. Marca corporativa
Pueden parecer universos diferentes o incluso enfrentados. Pero al realizar un análisis comparativo entre las características esenciales de las marcas personales y las corporativas, nos encontramos con que desde el punto de vista de la comunicación, las coincidencias entre ellas son más que evidentes cuando las incorporamos a un entorno empresarial:
- La marca personal, como la corporativa, se comunica con su mercado de un modo directo, sin otras marcas ni identidades sustitutorias, y se expone a él bajo los mismos preceptos competitivos.
- Ambas marcas transmiten una serie de ideas sobre sí mismas, que son procesadas por el mercado y convertidas en una valoración no permanente. En el caso de las marcas personales, esta comunicación genera valoraciones más acentuadas de aceptación o rechazo, por lo que bien gestionadas permiten crear una afinidad y una fidelidad por lo general superiores a las que generan las marcas corporativas.
- Asimismo, ninguna de las marcas necesita ni implica un conocimiento físico de la persona o personas, medios e instalaciones, que se encuentran tras ellas. Aunque es evidente que una personal brand puede ser capaz de crear una mayor complicidad y sensación de conocimiento del “universo tras la marca”, desde el punto de vista comunicativo, la relación con el mercado de una marca corporativa y una personal se basa en puntos de valoración muy similares.
- Y al igual que ocurre con la corporativa, la marca personal también necesita de una buena gestión de las comunicaciones y de las situaciones de crisis. En este sentido, resulta esencial que su administración se realice de un modo eficiente, sin confiar en que ese mercado que nos percibe con una mayor cercanía actuará más comprensivo ante posibles errores o dificultades. Para ello, Twitter permite una comunicación rápida y directa con nuestros clientes, que en caso de conflicto puede resultarnos de una utilidad y eficacia extraordinarias.
Por contra, no podemos perder de vista que la marca, como valor expuesto a un mercado, también puede resultar dañada hasta el punto de convertirse en perjudicial para los objetivos de la empresa, en cuyo caso pudiera ser necesaria su renovación -para reorientar sus valores y percepciones asociadas en el mercado- o incluso, en el peor de los casos, su eliminación y sustitución por una nueva marca. Es en este caso cuando se hace más evidente que una marca personal resulta mucho menos maleable que una corporativa, por lo que su buena gestión resultará aún más crucial y delicada, puesto que un paso en falso puede asignarle una reputación difícil de modificar a posteriori.
En definitiva, la creación de una marca personal puede resultar un método perfecto para posicionarse dentro de un mercado profesional especializado, permitiendo competir codo con codo con las marcas corporativas convencionales. Es más: un personal branding bien trabajado es capaz de obtener una valoración superior a las de aquéllas, en la medida en que sepa satisfacer y fidelizar mediante un uso acertado de la proximidad en su estrategia comunicativa. Y es que, si bien el empleo de herramientas como Twitter está al alcance de cualquier persona o empresa, la presencia en estas plataformas de marcas personales resulta mucho más cercana, natural y, por decirlo de algún modo, creíble.
